El cuarto chakra, el Chakra del Corazón, está ubicado en el centro del pecho y también representa el punto central de la serie de chakras. Se lo considera el centro del amor. De aquí fluye la energía en ambas direcciones; ella une los chakras inferiores con los superiores. La capacidad de brindar y recibir amor de todo corazón y desinteresadamente. El chacra del corazón es responsable de la transformación y de ofrecerse con confianza a la vida.
El quinto chakra, el Chakra dentro de los 7 pilares de la sabiduria de la Garganta, se ubica en el centro del cuello sobre la laringe. Se lo considera el centro de la comunicación. A través de la voz nos comunicamos con el mundo exterior Cuanto más regular y fuerte sea la vibración del quinto chakra, mí clara será la expresión vocal, lo que advierte la presencia de un persona con un marcado chakra del cuello. Simboliza el desprendimiento, la relajación y la expresión de la verdad interior
El sexto chakra, el Tercer Ojo, tiene su ubicación entre los ojos, por encima de la raíz de la nariz. La telepatía, la clarividencia, la intuíción, la comprensión de nuestros sueños y el reconocimiento de nuestros temas vitales, así como las visiones de la vida, son aspectos de este chakra. Asimismo, a este chakra se le asignan las vivencías que superan la percepción física y la unión con el mundo espiritual. Si nos abrimos a la experiencia de la meditación, los elementos del sexto chakra pueden adquirir mayor importancia a: nuestra vida.
El séptimo chakra también se denomina Chakra de la Coronilla. Está ubicado en el punto más alto de la cabeza. Aquí nos abrimos a mundo espiritual y tomamos conciencia de la unidad cósmica. A través de este chakra estamos ligados a la razón de todo Ser, a lo Divino y nos sentimos plenamente acogidos dentro de él.
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