Durante todo el día vivimos hacia fuera, ocupándonos de la familia, el trabajo, la economía, la política... 
Todo ello crea tensiones en nuestro cuerpo que, a la larga se traducen en músculos rígidos y articulaciones endurecidas.
Esa coraza rígida en la que se transforma el cuerpo será del origen de dolores de cabeza, de cuello y de cintura, tendremos dificultades para conciliar el sueño y una sensación de cansancio constante aun después de dormir durante toda la noche. Es que, a veces, la tensión muscular permanece durante el ¡sueño y no se produce el descanso deseado.
Por eso, el primer paso antes de dedicarnos a meditar debe consistir en aprender a relajarnos.
La relajacion física es profundamente terapéutica y produce efectos mentales inmediatos.
Cuando M relajan los músculos, se relaja también la mente y ésta descansa; pero mediante la relajación de la mente, el cuerpo también se sos¡ega. El cuerpo y la mente están íntimamente interconectados y reaccionan directamente el uno sobre el otro.
En realidad, se puede considerar que relajarse es la primera forma de meditar, ya que la relajación consiste fundamentalmente en "dejar estar" el cuerpo y desconectar el pensamiento.
En este "dejarse estar", vamos silenciando la mente, nos quedamos como flotando. Por eso, es muy recomendable comenzar siempre por la práctica de la relajacion física y continuar con ella hasta que se produzca en forma fácil y natural.
Lo único que hace falta para relajarnos es una postura que permita "soltarnos" y una recorrida mental observando déteme mente todo el cuerpo. Uno no debe moverse ni dormir.
Con« quedarse quieto y flojo por unos minutos, los controles neuronales les quedan inactivos y la relajacion se produce de forma natura!
A continuación, acompañaremos las explicaciones de la relajacion y de las diferentes prácticas de meditación con una guía que puede ser grabada por el practicante o leída por otra persona. |