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Fototerapia

 

Luces que curan
Una terapia eficaz contra numerosas afecciones, basada en el poder curativo de la luz.
 
Además de la luz visible al ojo humano la radiación solar también emite luz infrarroja que genera calor y luz ultravioleta, la cual produce, entre otras cosas, el bronceado de nuestra piel por exposición.
Estas tres clases de luz se utilizan conjuntamente, o por separado, en la aplicación de la terapia física para el tratamiento de numerosas afecciones.

LUZ SOLAR
La manera más natural de fototerapia es la que utiliza la luz solar, que se denomina helioterapia.
La cantidad de radiación depende de la hora del día, de la estación del año, de la meteorología, de la contaminación medioambiental y de la altitud del lugar.

FototerapiaLa intensidad de la luz solar es muy fuerte en la montaña y al nivel del mar, zonas climáticas que ofrecen condiciones idóneas para la helioterapia.

Para que la radiación solar no produzca efectos nocivos, el médico establecerá la duración máxima de los baños de sol.
La aplicación de la helioterapia está indicada generalmente para los casos de raquitismo, de osteoporosis, de debilitamiento inmunológico, de heridas de mala curación y de tumores, acné, neuro dermitis y psoriasis.
Por el contrario, está contraindicada cuando las afecciones son inflamaciones cutáneas agudas, alergia al sol, infecciones agudas, patologías cardiovasculares graves y artritis aguda, entre otras muchas de distinta naturaleza.
El tratamiento con luz solar tiene que aplicarse dentro del marco de una climatoterapia.

Los beneficios de la fototerapia

RAYOS INFRARROJOS
El tratamiento por infrarrojos combina fototerapia y termoterapia.
Su aplicación se lleva cabo con fuentes de luz artificial, que emite energía térmica (rayos infrarrojos).
Entre otros campos de aplicación, los más habituales son: inflamaciones crónicas (sinusitis), diversas patologías del aparato locomotor y brotes frecuentes de forúnculos.
Los rayos infrarrojos en ningún caso se deben aplicar en el tratamiento de inflamaciones agudas, glaucomas y patologías cutáneas por sensibilidad a la luz.
La terapia se suele llevar a cabo en la consulta del médico o del fisioterapeuta y, por lo general, es preciso repetir las sesiones varias veces para lograr mitigar o curar la enfermedad.
Para continuar el tratamiento en casa, se pueden adquirir lámparas de rayos infrarrojos en comercios especializados.

RAYOS ULTRAVIOLETAS
Los rayos ultravioletas provocan en el organismo una serie de reacciones llamadas fotoquímicas, cuyos efectos pueden ser de distinta naturaleza: positivos en unos casos y negativos en otros.
Entre los distintos tipos de rayos ultravioletas se distinguen los UV-A1, los UV-A2, los UV-B y los UV-C.
Desde el punto de vista terapéutico, los rayos UV-C son los más efectivos.
El tratamiento con rayos ultravioletas se
aplica, sobre todo, en los casos de debilitamiento inmunológico, falta de vitamina B, raquitismo, osteoporosis, heridas con mala curación y tumores, así como en enfermedades cutáneas de distinta naturaleza como, por ejemplo, psoriasis, acné y neurodermitis.

La radiación ultravioleta puede aplicarse en todo el cuerpo o en determinadas zonas.
El empleo de rayos ultravioletas está contraindicado en el tratamiento de algunas enfermedades tales como infecciones cutáneas agudas, alergia al sol, infecciones agudas, patologías cardiovasculares graves, artritis aguda y muchas otras más.