Sueño

SueñoTiempos de sueño promedio para niños normales en ambiente familiares

Edad

Total (Horas)

Noche (Horas)

Siestas

1 semana

16-18

6 meses

14

11 

2

1 año

13

11 

1-2

2 años

12-13

10-11

1

3 años

11-12

10-11

1

4 años

10-11

 

0

5-12 años

9-11

 

0

Decidir una hora de acostarse Al decidir una hora de acostarse, se debe tener en cuenta el horario de la familia y la cantidad de sueño que necesita el
niño. El tiempo de transición es también un factor importante. Algunos niños activos necesitan casi una hora para relajarse antes de poder dormirse. Otros pueden dormirse casi de inmediato una vez que su cabeza toca la almohada...

Si un niño va a la escuela, al jardín de infantes o al cuidado diurno por la mañana, la familia debe planear una hora de acostarse que proporcione sueño adecuado antes de la hora de despertarse y que permita el tiempo suficiente a fin de prepararse para las actividades del día por la mañana.Observar la conducta es útil cuando se establece una hora de acostarse apropiada. Se puede anotar la conducta del niño por varios días y analizarla con respecto a la cantidad total de sueño y los períodos de actividad e inactividad. Eso resulta especialmente útil cuando uno trata de entender el horario diario del infante. Los tiempos del sueño, determinados teniendo en cuenta los propios ritmos biológicos del niño, se aceptan con mucha mayor facilidad.

Ciertos indicios de la conducta denotan fatiga en el niño. Un infante puede mostrar irritabilidad, impaciencia y palidez cuando está cansado. En un niño mayor, los hábitos tales como chuparse el pulgar, retorcerse el pelo y frotarse los ojos son manifestaciones de fatiga. Puede verse coordinación deficiente, actividad frenética, irritabilidad e incluso cambios en el timbre de la voz. Esas conductas pueden usarse al planificar y modificar la hora de acostarse de un niño. Si se las observa antes de la hora en que habitualmente se acuesta el niño, se trata de una señal de que esa hora debe adelantarse esa noche en particular. Idealmente, el proceso de irse a la cama debería estar en desarrollo antes de que tales conductas se desplieguen por completo, a causa de las dificultades que implica manejar a un niño muy cansado.

EL SUEÑO

A los padres que han tenido problemas con las pautas del sueño de sus hijos a menudo se les aconseja que los priven de siesta o que les hagan hacer ejercicios vigorosos antes de la hora de acostarse, en la esperanza de hacerlos dormir mejor. Esas prácticas sólo tienen como resultado un niño irritable y un adulto aun más irritable. Un niño cansado en exceso está tan tenso que le resulta difícil aflojarse lo suficiente como para dormir. También se ve afectada la calidad de su sueño. Esos niños suelen despertarse con frecuencia durante la noche y tienen probabilidades mayores de experimentar terrores nocturnos.

Puede lograrse una transición más fácil al sueño si se reserva el período después de la comida como un tiempo tranquilo. Es el tiempo de aflojar el ritmo activo del día, no para correr al negocio y completar un mandado de último momento o para iniciar un fascinante proyecto nuevo. Esas mismas actividades excitantes hacen que al niño le sea imposible relajarse.
Las familias que trabajan deben eludir la tentación de realizar las actividades que podrían hacer en todo un día, en las pocas horas entre la comida y la hora de dormir. En vez de estimular en exceso al niño a la hora de acostarse, algunos padres prefieren levantarse temprano y dedicar un tiempo especial al niño, por la mañana.