Padre de familia

Padre de familiaEl rol de los padres en la diciplina desde el nacimiento

La disciplina comienza en los primeros meses. Un día, yo estaba dando un seminario a un grupo de padres nuevos, cuyo tema era cómo disciplinar.

En la primera parte del seminario hablé de la importancia de que los padres se vincularan con sus bebés en el nacimiento, de que llevaran mucho en brazos a sus hijos, de que participaran en la atención cotidiana, y de todos los aspectos nutricios de la buena paternidad.

En medio del seminario, un padre preguntó con impaciencia: "¿Podemos empezar a hablar de disciplina ahora? ¿Cuándo le doy una palmada a mi hijo?". Ese padre de familia expresó los sentimientos que tienen muchos hombres: la disciplina es castigo. Qué equivocado es ese concepto. El castigo es sólo un aspecto de la disciplina, y muy pequeño además. Les expliqué a los padres del seminario que todo aquello de lo que habíamos estado hablando formaba parte de la disciplina. La disciplina es básicamente una actitud en un niño y una atmósfera en el hogar, que hace menos necesario el castigo.

Cuando el castigo es necesario, se lo administra muy correctamente. Las bases de la disciplina la echan en los primeros meses de la vida de un bebé dos importantes relaciones: Conocer al hijo y ayudar al niño a sentirse bien. Es más probable que un niño que se siente bien actúe bien y sea más fácil de disciplinar. Si le dedica mucho tiempo al bebé en los primeros meses, conoce a su bebé, sabe cómo actúa y cuáles son sus preferencias y capacidades, y tiene una apreciación de la personalidad del pequeño y el conocimiento de su conducta normal. Si entiende muy temprano la conducta normal de su hijo, empieza a tener una idea mejor de lo que se convierte en conducta anormal cuando el bebé se suelta a caminar.

Al pasar mucho tiempo con un bebé durante el primer año, usted comienza a tener expectativas realistas sobre la conducta infantil normal. Comúnmente, los bebés tiran de los cables eléctricos, dejan caer muchas cosas, se meten donde no deben y desparraman innúmeros objetos por toda la casa. Al estar mucho tiempo i ¡ con su bebé, usted se convierte en un agudo observador del niño. Porque lo conoce, usted será luego más eficiente al imponerle disciplina.

EL PADRE DE FAMILIA Y LA RELACION CON SU HIJO

EL ROL DE LOS PADRES EN LA DlSIPLINA

Los niños enojados son los más difíciles de disciplinar. El bebé no tiene una relación de confianza con el padre y por lo tanto, no lo considera una figura de autoridad confiable.Porque el padre no ha dedicado mucho tiempo al hijo duran te el primer año, tampoco ha aprendido a entender la conucta del bebé.

En consecuencia, no será un astuto observador del niño durante el segundo año. Carece de expectativas realistas de la conducta del bebé porque no le dedicó tiempo cuando era muy pequeño.
El padre que no ha dedicado su tiempo en el primer año, convirtiéndose en padre nutricio, tiene mayores probabilidades de considerar la disciplina como castigo corporal y de cometer el error de caer en la trampa del golpe.

El padre de familia cree honestamente que está haciendo lo correcto porque iguala disciplina con castigo. Empieza a tratar de controlar la conducta del infante con el castigo físico. Lamentablemente, eso rara vez da resultados; lo peor es que los golpes hacen que se cree una distancia entre el padre y el hijo. Esa situación rara vez conduce a una buena relación de disciplina. Ser un padre nutricio durante el primer año de vida es una buena base para la disciplina en las etapas siguientes del desarrollo infantil: enseña al niño a respetar a su padre como confiable figura de la autoridad.