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No permita que el hecho de que el niño haya guardado silencio o de que usted se sienta incómodo interfiera a la hora de plantear el tema. Admita ante su hijo como hablar de sexo puede causar vergüenza porque se trata de un tema muy delicado y privado; eso le servirá de base para iniciar la charla. No olvide que no es necesario proporcionarle toda la información la primera vez. La educación sexual, del mismo modo que otras materias como matemática o ciencias se aprende paulatinamente. Es aconsejable comenzar con los conceptos básicos y luego avanzar a partir de allí, a medida que su hijo va creciendo y es capaz de asimilar información más detallada.
Más allá de que haya comenzado a hablar con su hijo o no, recuerde que el proceso informal de su educación sexual comenzó en el momento del nacimiento.
A partir de entonces, como padre, ha ido alimentando su sexualidad a través de la manera en que lo trata, el modo en que satisface sus necesidades, y mostrándose como ejemplo. Es importante advertir que su hijo fue aprendiendo constantemente sin que usted lo ayudara de una forma directa. Además, su educación sexual continuará más allá de que usted haya decidido participar activamente de ella. |
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Cómo encontrar el momento adecuado
El momento que se presta para conversar con su hijo puede surgir durante la vida cotidiana y sirve de precedente para seguir conversando sobre el tema. Por ejemplo, un momento propicio es cuando los padres y los hijos viajan en auto, ya que están juntos pero no tienen que mirarse a la cara. Otros momentos oportunos son los siguientes:
• Un familiar, una maestra o una vecina que está embarazada.
• Un programa de TV en el cual se trata el tema de los valores familiares o los principios morales contradictorios dentro de una familia.
• Una visita al zoológico, donde se observa la conducta sexual de los animales o se enseña sobre sus ciclos vitales.
• Una mascota de la familia que tuvo cría.
• Los días previos a una cita con el médico para realizar un chequeo.
• Adolescentes que se besan en público o van tomados de la mano.
• En una pileta o en casa, su hijo observa a una persona desnuda o parcialmente desnuda.
• Su hijo o hija intenta espiar a una persona desnuda.
• Su hijo o hija mira con curiosidad cuando ve cambiar el pañal de un bebé.
• Su hijo o hija ve exhibidos para la venta, en el supermercado, paquetes con toallas femeninas o tampones.
A mi hijo no le interesa el tema
Si su hijo o hija tiene cinco o seis años y no demostró interés alguno, los padres pueden tomar la iniciativa y buscar como hablar de sexo y abordar el tema. Puede hacérselo de diversas maneras. Antes de comenzar, busque información y piense cómo contestaría posibles preguntas.
• Una opción es iniciar el diálogo haciendo un comentario personal: "Cuando yo era chico/a, la abuela nunca me contó (o a veces me contaba) de dónde venían los bebés. ¿Piensas en eso a veces?"
• Otra opción para que se sienta más cómodo es recurrir a un libro con ilustraciones. Pese a que los niños de ocho o nueve años sienten que ya pasó la etapa de leer dichos libros, estos constituyen una herramienta valiosa para romper el hielo y dan lugar a que continúe la charla. Es aconsejable haber leído previamente el libro elegido. Algunos niños prefieren hojear el libro solos, ya que les resulta menos amenazador; eso debe ser respetado. En ese caso, deje pasar unos días y pregúntele si tiene alguna pregunta o si quiere hacerle algún comentario sobre el libro; así podrá retomar la charla. Claro, muchos chicos dirán "¡No!". Eso también está bien. Respete el sentido de privacidad de su hijo. Para él, es importante saber que usted está dispuesto a resolver las dudas que lo asalten en el futuro. No le dé un sermón, pero el niño debe saber cuáles son los valores que usted defiende y qué siente con respecto a estos temas.
• También podrá aprovechar los momentos oportunos
mencionados anteriormente.
Puntos clave para recordar al hablar de sexo
• Los progenitores son los educadores primarios de los hijos en lo que respecta a la sexualidad.
• Es normal sentir cierta vergüenza cuando uno comienza a hablar de sexo con su hijo.
• Su hijo necesita recurrir a una fuente informativa confiable y también precisa poder comunicarse con usted o con un adulto confiable en lo tocante a este tema tan delicado.
• Si usted se siente incómodo, hable con otros padres y practique en voz alta cómo le contestaría a su hijo.
• Hay innumerables momentos oportunos a lo largo del día, para aprovecharlos y explorar junto con su hijo.
• Sus hijos deben disponer de libros apropiados sobre sexo, según las edades. Estos textos deben coincidir con los valores de su familia.
• Si su hijo le hace una pregunta y lo encuentra desprevenido, postergue la respuesta, pero no deje de contestársela a la brevedad.
• Como sucede con cualquier otro tipo de información, la información sexual debe repetirse, ya que con una charla no es suficiente.
• Si siente que conversando con su hijo usted cometió un error, dígaselo y enmiende el problema. Comience diciendo: "¿Recuerdas cuando hablamos de los bebés? Hay algo que no te expliqué bien; estuve leyendo al respecto y en realidad es así..."
• Es muy útil recurrir al humor para aliviar la tensión y salvar la brecha de comunicación entre padres e hijos.
• Si su hijo tiene alrededor de diez años, pregúntele si quiere comentarle algo sobre la clase de educación para la salud que recibió en la escuela.
• Participe de los programas de educación para la salud de la escuela o el centro comunitario de la zona. |