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Incorpore las siguientes afirmaciones a la conversación con su hijo o hija :
• ¡Eh, mira qué limpio estás, qué cuerpo sano tienes!
• No olvides que tu cuerpo es privado y que nadie debe pedirte tocar o ver tus partes privadas.
• Para nosotros, que somos tus papas, está bien que te ayudemos a lavarte y te miremos para verificar si te lastimaste.
• Tus partes privadas son el pene, los testículos y la cola. Son las partes que tapa tu traje de baño.
• Tus partes privadas son la vagina, el clítoris, la cola y los pechos. Son las partes que tapa tu traje de baño.
Los niños pueden sentirse bien con respecto a su cuerpo si los padres también respetan los límites. Por ejemplo, no les insista para que demuestren su cariño dándole un beso a una tía sólo porque usted lo desea, o para que lo abracen si se muestran reticentes. El control que ejerce en esas situaciones les transmitirá un mensaje contradictorio. Por un lado, les pide que no permitan a otras personas que toquen su cuerpo, y por otro lado les pide que den muestras de afecto a otras personas. Dé un paso atrás. Aprenderán a dar y recibir afecto cuando sientan ganas de hacerlo, según lo que crean apropiado.
Hay ocasiones en las que un adulto, un médico por ejemplo, tendrá que tocar las partes privadas del cuerpo de su hijo, por razones de salud. Si tiene una cita con el médico y le anticipa a su hijo o hija que deberá hacerle una revisación, presente la siguiente explicación:
Luisito, sabes que nadie debe tocar tus partes privadas de una manera que te haga sentir mal, ¿verdad? Hoy va a pasar algo distinto, y está bien. El médico/la enfermera tiene que ver tus genitales (o tus partes privadas) para que estenios seguros de que estás sano (o de que todo es normal). Yo estaré a tu lado.
Siéntase con la libertad para modificar esta explicación;
omita o agregue lo que considere necesario, según la comprensión y el temperamento de su hijo, y el grado de confianza que exista entre ambos. |