La técnica de Walt Disney siguió un camino verdaderamente original y distinto del recorrido por sus competidores: muchos se habían aprovechado del cinematógrafo sonoro para añadir a sus dibujos música, o palabras, o simples ritmos, mientras que Walt Disney fundió la música con la visión, plasmando en cada compás, en cada gesto, un sello particular que casi da un sentido humano a los animales en movimiento y hace que el espectáculo sea tan apegado a la realidad, que interesa a todos.
Walt Disney tuvo que trabajar en muchos oficios antes de encontrar su camino, y cuando llegó a Hollywood con poco dinero en el bolsillo, creó a Osvaldo, el conejo burlón, y dibujó algunos centenares de fotogramas diariamente, con lo cual, empleaba cerca de un mes para los millares que se necesitaban para componer una breve película.
Propietario de estudios en Hollywood, trabajaron a su alrededor, argumentistas, dibujantes, pintores, caricaturistas, para animar las fábulas y comedias imaginadas por él.
Los comienzos de Walt Disney
Si un hombre hubiera querido hacer él solo una des estas películas, hubiese necesitado dos años. Los animadores trabajaban sobre una placa de cristal iluminada por debajo; este sistema permitía a cada artista seguir la acción del dibujo a través de varias placas de papel.
En cambio los aprendices se dedicaban a hacer barbas, rabos, copos de nieve, etc.
En otro departamento, decenas de muchachas calcaban los dibujos en tinta china sobre celuloide. Después de estos calcos, los dibujos pasaban a los entintadores, para que los tiñeran de diversos colores.
Con esto, los dibujos ya terminados, pasaban al departamento fotográfico, donde eran extendidos sobre una mesa y fotografiados desde arriba.
Luego, a esta película muda, se le añadía la “banda sonora”, fruto también de prolongados estudios, tanto para la selección de la música como para la adopción del diálogo. Utilizaban algunos trucos para obtener determinados sonidos, por ejemplo, el zumbido de un aeroplano lo conseguían con un trombón; tocando redobles con los dedos sobre un sombrero duro, se lograba el zumbido de una lancha motora; el ruido de la masticación de un gigante comiendo apio surgía restregando con los dedos un poco de arena sobre la palma de la mano. La voz de Mickey Mouse era la misma voz de Walt Disney que él le prestara desde el día de su aparición.
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