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Esta especialidad del cine consiste en producir la ilusión de que dibujos pintados, u objetos estáticos, tienen movimiento propio, ilusión que se produce fotografiando fotograma a fotograma, variando la posición del objeto en cada uno de ellos.
Sus inicios:
El origen del cine de animación es anterior al del cine en movimiento. Se basaba en ilusiones ópticas producidas con aparatos anteriores al cinematógrafo.
Por eso, los primeros creadores de los dibujos animados son en realidad los mismos precursores del cine, ya que en un principio, se usó el dibujo y no la fotografía.
Así, las primeras películas de Emile Reynaud:”Pobre Pierrot”, “El clown y sus perros”y “El vaso de cerveza”, de las cuales sólo quedan pocas escenas, son suficientes para clasificarlo entre los iniciadores de la cinematografía de dibujos.
Ya en 1877, Reynaud, físico francés, había dado a conocer su praxinoscopio, basado en un tronco de pirámide, en el que estaban dibujadas las imágenes, las cuales se reflejaban en un prisma que giraba en sentido inverso a aquel. Reynaud comercializó con éxito su invento, convirtiéndolo en un espectáculo que atraía a grandes multitudes.
Los dibujos animados
En este país, especiales condiciones de ambiente produjeron la formación de un selecto cuerpo de estos artistas del dibujo animado, reclutados en gran parte en las filas de la prensa humorística ilustrada: Sullivan (australiano de origen), que dio nacimiento al “Gato Félix”; Fleischer, padre de “Koko” y “Betty Boop”; Harrison, Terry y otros hasta llegar a Walt Disney, quien conquistó literalmente todas las salas de proyecciones del mundo entero con sus películas. Una película de dibujos era el fruto de la colaboración de muchos de estos dibujantes, los cuales desarrollaban un asunto fundamental dividido en muchas escenas, cuidando todos los detalles, casi siempre en tono de caricatura, y del movimiento de los personajes, cambiando la posición de un dibujo a otro para que durante la proyección apareciera en movimiento.
Para representar la carrera, el puñetazo, la zambullida, la reverencia, el abrazo, son muchos los dibujos sucesivos necesarios, cada uno de los cuales se diferencian muy poco del anterior, los cuales serán después fotografiados en orden, para que se tenga la sensación de continuidad. Para un simple saludo, se necesitaban por lo menos diez fases, para hacer dar un paso a un protagonista (o sea, levantar una pierna, ponerla delante, levantar la otra y ponerla también delante), debían trazarse, por lo menos doce dibujos consecutivos. |
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