Anorexia

AnorexiaLa anorexia no obstante, creo que la reflexión sobre la positiva influencia que la actividad física controlada y de baja intensidad.

Puede ejercer en la mejora de los pacientes que sufren anorexia nerviosa, no será centro de debate en ningún circulo especializado, ya que se trata de una circunstancia amplia y científicamente demostrada.

Del mismo modo me atrevería a analizar tal vez uno de los aspectos más espinosos en el tratamiento de esta enfermedad: la dieta. Subyace bajo el nombre de anorexia un trastorno alimentario diagnosticado que aún no distinguiendo a sus pacientes ni por la edad ni por el sexo, afecta mayormente a una población femenina entre los 18 y los 35 años. No entraremos desde luego a realizar un estudio de su etiología, cuyos trazos principales se entrecruzan en el campo de lo psicológico, aunque si podemos abordar desde la más profana humildad, algunos de los aspectos más relevantes de la terapia nutricional que deberían ser adoptados por este tipo de pacientes.La psicoterapia y en algunos casos la terapia farmacológica, son el pilar fundamental en el cual deben asentarse todos los progresos que quieran lograrse en el tratamiento de esta patología.

La anorexia sus múltiples sentimientos y sus contradicciones

La báscula es un aditivo más en un complejo conglomerado de sensaciones subjetivas y deformaciones de la imagen, cuando la lucha se libra a diario tanto frente al espejo como frente a la mesa. Sé de gente que ha llegado incluso a retirar todos los espejos de su vivienda, aunque no se puede romper con todos los aparadores que inundan la calle, y quedarse en casa tampoco parece la mejor solución a semejante disyuntiva. Cuando de sentarse ante un plato de comida se trata, estallan múltiples sentimientos contradictorios, y lejos de la complicidad del anonimato y la soledad, nace muchas veces la obligación terapéutica de que alguien ajeno al problema constate fehacientemente que el enfermo en cuestión ha dado rendida cuenta de la ingesta recomendada.

La ignorancia o la falta de conocimientos puede muchas veces actuar como un paliativo ante una determinada y "sospechosa" distribución de los alimentos. Pero cuando se posee la información necesaria sobre las características nutricionales y el valor calórico de esos mismos alimentos, la problemática se agudiza. No parece en ese caso que unas tostadas de pan blanco con mantequilla y mermelada sean la mejor opción, aunque en realidad de lo que se trata es de que el paciente normalice su peso corporal independientemente del porcentaje de masa grasa lo más pronto posible.
Sin embargo, recuperar el peso perdido muchas veces más del 25 o el 30%- no es una mera cuestión de ir sumando dígitos a la báscula, ya que la grasa tiende a acumularse principalmente en aquellos lugares más susceptibles de ser observados y repudiados por la persona aquejada de anorexia. Las dietas, casi siempre hipercalóricas -cómo es lógico, por otro lado- en ocasiones no tienen en cuenta la individualidad genética de la persona que ha de llevarla a cabo, y lamentablemente se convierten muchas veces en un recurso de papel obtenido con rapidez en la impresora de turno.

Anorexia nerviosa

Dietetica y Nutricion