Lo que se busca es convertir nuestra vivienda en un confortable lugar de entretenimiento que nos procure, además, bienestar y seguridad, que monitoree nuestro estado de salud, facilite nuestra organización y optimice nuestros recursos económicos y de tiempo.
El espíritu de la época
Son muchos los que han notado, en los últimos años, el vuelco de la mayoría de las personas hacia la seguridad de su hogar. En Estados Unidos y Europa hablan del efecto que tuvo el 11 de septiembre de 2001 en la población, que busca el refugio de su casa frente un mundo plagado de peligros. Pero hay voces que apuntan a una multitud de factores, también ligados con la incertidumbre.
Ante la poca capacidad de previsión que provocan la inestabilidad económica y social, la casa se ha convertido en el último bastión de los hombres. Un espacio en el que la decoración, cuando no la arquitectura misma, puede expresar su personalidad. Un lugar en el que la tecnología, hoy, le permite tener el control. No tan remoto con las casas inteligentes.
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